Honduras Colonial. Gracias y Comayagua.

Desde Copán muchos turistas deciden regresar a Guatemala o bien dirigirse al Caribe hondureño o las islas de la Bahía. Nosotros queríamos seguir hasta Nicaragua por carretera y decidimos pasar a conocer Gracias y Comayagua. Unas 4 horas nos separaban de Gracias, cabecera del departamento de Lempira.

El 14 de Enero de 1539, Don Pedro Alvarado ordenó fundar esta ciudad y por elló envió al capitán Juan Chávez en busca de un sitio equidistante de las costas donde establecer la población. Tras unas duras jornadas subiendo y bajando montañas y colinas, Chávez encontró una planicie y exclamó “Gracias a Dios que hemos encontrado tierra llana”. Y así se llama, Gracias.

Desde La fortaleza de San Cristobal se tiene una espléndida vista del pueblo y de las tres iglesias coloniales de Gracias por un lado, y del cementerio y del monte Celaque, el más alto de Honduras (2849m), por otro. Existe también un Parque Natural creado en 1987, con varios senderos para disfrutarlo.

Construido en el S.XIX para proteger a Gracias desde el pequeño cerro de San Cristobal. Los cañones que guardan el fuerte, fueron donados por el gobierno español. Puede verse la fecha y el lugar de construcción (Sevilla). También aquí encontraremos la tumba del primer gobernante Hondureño, Juan Lindo.

El pueblo es el típico colonial español, muy bien conservado, con casas bajas y tejas árabes, es una delicia pasear por sus calles.

Gracias es también una ventana para conocer la cultura Lenca, el pueblo indígena más importante que se encontraron los españoles cuando llegaron. El cacique Lempira (último bastión de la resistencia indígena) da nombre al departamento y también a la moneda Hondureña, el Lempira.

El espíritu colonial permanece reflejado sobre todo en la arquitectura. La iglesia de la Merced es una de las iglesias coloniales más antiguas de Honduras. Su construcción se inició en 1611, aunque tardaron más de 30 años en acabarla.

La iglesia de San Marcos, al lado de la plaza central, otra de las maravillas que te espera en Gracias.

A la tarde, después de los paseos, se puede uno quedar dormido en las aguas termales, situadas a pocos minutos de pueblo. Con varias pozas a diferente temperatura (35-45º ) y un bar, la mejor manera de terminar el día. Lo único, asegurarte un transporte para volver al pueblo. Por la noche no te recomiendan caminar por ningún sitio, y menos fuera de las poblaciones.

La luz del amanecer siempre nos traslada a otra época. Gracias en una preciosa ciudad que comienza a abrirse al mundo con un potencial turístico aún por descubrir. Estoy seguro de que en unos años será uno de los destinos imprescindibles de Honduras.

A 3 o 4 horas de Gracias, en parte por una carretera sin asfaltar (aunque estaban en ello) llegamos a Comayagua, otra de las joyas coloniales de Honduras.

La Catedral de Comayagua es la iglesia colonial más grande de Honduras. Su construcción empezó en 1580 y tomó más de un siglo culminarla, en 1711. El reloj de la catedral perteneció a la Alhambra de Granada, fue un regalo del monarca español Felipe III a la ciudad de Comayagua y es el reloj más antiguo de América.

La campana de la independencia, en el parque central, es famosa por haber sido utilizada el 28 de septiembre de 1821 para anunciarles a los pobladores de Comayagua la llegada de los Pliegos de Independencia que designaba como pueblos libres de España a los países de Centroamérica y México.

La iglesia de la Merced y la columna de la constitución. Esta iglesia fue la que albergó al principio el reloj moro donado por Felipe III. La columna fue construida para conmemorar la Constitución española de 1812.

Iglesia y plaza de San francisco en Comayagua.

Por todas partes en Honduras encontramos pulperías, aquí puedes comprar de todo, menos pulpo, claro.

La Honduras alejada de los destinos turísticos es muy pobre. Cuanto más nos acercábamos a Tegucigalpa más miseria (que no pobreza) veíamos. Charlando con gente no llegas a comprender como pueden sobrevivir con un combustible tan caro (en torno a 1,20€/litro ). Pero lo hacen. No tuvimos ninguna mala experiencia con la seguridad, incluso me devolvieron un monedero (con unos 20€ al cambio) que había perdido, pero nos recomendaban, entre otras cosas, no salir de tu alojamiento una vez caída la noche.

Desde Tegucigalpa seguimos rumbo sur hasta la frontera con Nicaragua, disfrutando asombrados de sus cambiantes y preciosos paisajes, desde los frondosos bosques de pinos, mezclados con plantas de café y cacao, hasta llegar a los manglares de Choluteca, muy cerca de la frontera de Guasaule. Nos quedamos con la sensación de que Honduras guarda pequeños y preciosos tesoros, aún por descubrir, y con la seguridad de que volveremos pronto. Estábamos cansados y con muchas ganas de llegar a León, la primera ciudad de Nicaragua que visitamos, en la siguiente entrada del Blog, en breve.

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Una respuesta a Honduras Colonial. Gracias y Comayagua.

  1. Pedri dijo:

    Muy chulo. Gran descubrimiento,
    Gracias

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